Soy madre de 2 niños con autismo, comparto contigo muchas cosas, NO estás sol@. Por eso aquí te dejo una GUÍA DE TRÁMITES para que te descargues, compartas y sea de utilidad a muchas familias.

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Porque además del luto y el día a día agotador, muchas veces no sabemos por dónde empezar los papeleos y nos vuelven loc@s y/o simplemente no tenemos fuerzas ni ganas de buscar información, pero amig@ son derechos de nuestros peques!

Yo también he sentido angustia cuando sus iguales comenzaban a hablar y ellos no, cuando no me miraban a los ojos, ni siquiera al dedo cuando señalaba.

Cuando les decía a todos: “pasa algo”, y todos me decían que esperara, “Ya hablará”.

Sentí también que el mundo se tambaleaba cuando por fin, después de varias pruebas, me dijeron: “Sí, algo pasa”.

“¿Y qué es?” Le llamaron TEA: trastorno de espectro autista.

Y he pasado horas como tú mirando en internet, buscando respuestas, pensando que era un error… y llorando.

También para mí ha sido difícil ir a un cumpleaños, dónde no se acercaban a ningún niño, ni ningún niño a ellos.

He evitado en días un poco más tristes llevarle al parque infantil, y si, me he alegrado cuando sacaba fuerzas de flaqueza, íbamos al parque y… alivio, no había nadie.

Seguro que también has tragado saliva cuando un desconocido se ha acercado y le ha preguntado:

“¿Cómo te llamas?” “¿Te ha comido la lengua el gato?” «¡Que mayor para llevar chupete!»

–“No, discúlpele”¡Siempre pidiendo disculpas!

–“No habla”.

-“¿No?, ¿Eres tímido?

-“No señora, tiene Autismo”

-“Vaya, pobrecito, con lo guapo que es, no lo parece”.

Sí, he sentido bien la angustia de la incomprensión de la sociedad, de la familia incluso. ¿Qué debe parecer un niño con autismo? ¿Un ser de otro planeta?

Daria lo que no tengo por verle en las fotos del cole cerca de sus compañeros, por entrar en una tienda de juguetes y que me pidiera todos, salir a la calle sin estar en permanente estado de alerta, ir a la playa sin temer que escape y caiga o se tire al agua sin entender su peligro, que durmiese bien, que comiese, poder ponerle un disfraz, un gorro, cortarle el pelo o las uñas sin que se desate su ira, poder ir a una celebración familiar, al cine o a donde sea.

Haría un pacto con el diablo porque señalase lo que le gusta o acudiese a mi cuando le llamo.

Tengo la sensación, quizá te suene de que hay dos mundos en éste: el que yo vivo con mis hijos y el de los demás.

Y por ello quiero protegerles el día que yo no esté.

Y no dejaré de luchar para que cuando eso ocurra tengan una vida y un mundo que les comprenda, como a ellos les obligan a comprender al mundo.

Soy madre de dos niños con Autismo y comparto contigo muchas cosas:

Sé que es imposible un amor mas inmenso, que no existe felicidad mayor que la de ese instante en que cruza su mirada con la tuya, que son sus pequeños grandes logros tus grandes satisfacciones.

Yo, estoy empezando a entender con ellos, que el mundo no es el mundo, es sólo nuestra forma de percibirlo. He descubierto que lo que nos rodea no es como lo que nos habían contado que era, que hay mil formas de verlo y sentirlo.

Y he notado de nuevo el viento en la cara, como si fuese nuevo. He observado el humo de un café, al igual que un niño un truco de magia y el canto de los pájaros como el mas especial de los conciertos.

Estoy empezando a entender que el mundo no es el mundo, es solo nuestra forma de percibirlo.

No estas sol@. Soy madre de dos niños con Autismo, y eso me da, cómo a ti, unos preciosos superpoderes.

Texto de Juncal Roldán, con su permiso adaptado a nuestras vidas, todas tan diferentes y tan iguales a la vez, porque YO TAMBIÉN

A vuestra disposición,

Montse

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