Es un tema que me preocupa mucho, no hay formación y sí mucho desconocimiento. Estoy segura de que la mayoría de actuaciones son nefastas por la falta de información. Desde mi humilde experiencia como policía y madre de dos niños con Tea, me atrevo a escribir alguna recomendación dirigida a los equipos de emergencia sanitaria y seguridad (FFCCSE).

Aunque no seas de estos gremios, puedes ayudar en esos casos, no dejes de leerlo y sobretodo compartirlo.

La mayoría de los profesionales de este campo (policías, bomberos y sanitarios…) aún no saben cómo intervenir adecuadamente al encontrarse  ante  una persona con autismo en situaciones tales como salir a un domicilio, atender un accidente de tráfico, etc.

Las dificultades en la relación social, la comunicación y el repertorio restringido de intereses y de conductas, características que evidentemente influyen de manera directa en la intervención en emergencias nos hacen elevar el estress ante algo desconocido.

¡MANTEN LA CALMA!

-Huye de etiquetas que nos hagan comparar situaciones: Es posible que caigamos en la tentación de pensar que tratamos con alguien con una discapacidad psíquica (puede ocurrir, pero no tiene que ser siempre así), o un paciente con trastorno mental (pensando en lo que conocemos como “psiquiátrico“), y por tanto tender a tratarlos del mismo modo o a contemplar la posibilidad de la contención química o mecánica, cuando a menudo se podría evitar en el caso del autismo.

-Mantener la calma: A menudo las personas con TEA son muy rutinarias y les disgusta que dicha rutina se rompa. ¿Se te ocurre algo más intrusivo que la llegada de un equipo médico de asistencia (ambulancia), los bomberos o la policía? Sobre todo cuando esa persona no nos ha llamado, nadie le ha anticipado que va a pasar y el entorno ya es posible que haya hecho una mala primera atención. Por tanto procuraremos hacer una aproximación sosegada, sin carreras y sin ruidos. Y sin levantar la voz, nada de gritos.

-A una persona con TEA, las palabras le pesan. Pueden agobiarle mucho. De modo que debemos huir de explicaciones complejas sobre lo que vamos a hacer. Debemos ser claros, directos y no dar rodeos, usando frases cortas y sencillas, siendo incluso conveniente en algunos casos utilizar gestos para explicar lo que queremos.

-Durante la aproximación podemos fijarnos en si lleva un sistema alternativo de comunicación, (una libreta, una tablet, una agenda con fotos o dibujos), normalmente lo llevará dentro de una mochila, si no está a la vista. Usar esas herramientas puede facilitar mucho las cosas porque es la manera que tiene esa persona para comunicarse con su entorno.

Puede que esa persona tenga algún objeto de apego que le facilite hacer las transiciones, observa sus manos, suelo del vehículo o muéstrale objetos que tenga cerca para que lo identifique y se calme.

-Normalmente están bastante “enganchados” a dispositivos electrónicos, con ello se evaden de las situaciones no deseadas, ofrécele tu móvil! Youtube suele ser la mejor opción, seguro que lleva algo consigo de su película favorita…

-Como a cualquier paciente, debemos avisar de cualquier contacto físico, no tienen por qué ser especialmente reacios a ello, pero cogerlos por sorpresa puede generar alguna reacción adversa.

-Dejarles tocar el material es una buena idea. Si vamos a auscultarles, no pasa nada por ponerles primero el fonendo a ellos para que escuchen nuestro corazón, o que cojan el esfigmomanómetro antes de ponérselo. Esto nos lleva a otro apartado, evitar los ruidos. Y eso incluye monitores y otros aparatos. Si podemos elegir, es mejor tomar la tensión a mano o poner un saturómetro portátil, que encender el monitor y que esté dando pitidos  de alarma y haciendo ruidos mientras insufla aire, cómo mínimo podemos desconectar las alarmas si es posible. Así mismo, deberíamos evitar la sirena siempre que no sea imprescindible su uso.

-Avisar de los pinchazos (glucemias capilares, vías IV), es necesario. Aún así es posible que tiendan a retirar el brazo como cualquier persona, de modo que mucha precaución para evitar pincharnos nosotros accidentalmente. En este caso suele requerir contención y rapidez si vemos que no lo va a tolerar…

 

Esto como parte de la asistencia, como parte de la coordinación de un servicio con una persona que sea identificada como TEA, también puede haber singularidades. Si por ejemplo participamos en la búsqueda de alguien que se ha perdido en el monte, es muy probable que no responda a nuestras llamadas, de modo que es imperativo lograr el contacto visual y llegar hasta esa persona. Por lo que, por ejemplo, puede ser necesario movilizar medios aéreos o perros de rescate desde el primer momento, y no sólo un despliegue desde tierra como suele ser habitual.

Hay infinidad de casos en los que deberíamos pensar la actuación para ser lo menos intrusivo/traumático.

¿Cómo identificar el TEA?… Ahí está el trabajo de dar visibilidad y que cada vez menos, tengamos los padres que excusarnos y en vez de decir el nombre de nuestr@s hij@s… Decir… “Perdona, es que tiene Autismo”

Personalmente en situaciones cotidianas a mí ya no me importa, pero en una emergencia, si yo no estoy para atender o guiar, me da un miedo terrible. De ahí que por lo menos en los vehículos llevo las pegatinas de Autismo a Bordo…

¿Te animas a compartir?

Gracias

#movimientoazul #autismo #formapartedemipuzle #emergenciatea

 

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